viernes 11 de noviembre de 2011

NO SOMOS HOMBRES. SOMOS VISCERAS LANZADAS CONTRA EL MURO LISO DE ESA ARQUITECTURA.



Cuerpos troceados en edificios mudos
expían la ignorancia de la culpa.
Sólo falta una bandera,
el estandarte de la Muerte
o el vuelo de los cuervos,
o los lamentos medievales.
En esas ruinas alejadas de Lo Uno,
donde emerge la insistencia de Lo Nuevo
instalaré mi casa cuando el corazón se pare
y haré de ella el lugar de mis festines.
Entonces, instalado en mi día preferido
recordaré que estuvo aquí, primero, un arquitecto
que detuvo el avance de los necios
y les diré a mis amigos, a los inquilinos de mi ruina
que si en ella gozan de lo tosco y lo salvaje
es porque alguien concibió este páramo algún día.
No somos hombres. Somos vísceras lanzadas
contra el muro liso de esa arquitectura.

Giorgio Grassi